De El último gesto del pez (2012).

  • Poesia

Hierba

 

Para suponer ofrendas al sol

tendría laureles incendiados

frutos de luz

enjambres de peces

Leería las líneas de las hojas

Adivinaría la suerte de los árboles

Sembraría gotas de lluvia

el agua y sus raíces

buscaría mangos en los patios

buscaría almendros entre la ciudad

Recogería las hierbas del armario

Cuidaría como plantas a los espejos y adornaría con ellos las ventanas

Desojaría las sombras de la calle

Abriría con un grito la crueldad de los girasoles

para que dejen esa forma terrible y perfecta

de mirar los trigos de este espanto

para que dejen esa forma terrible y perfecta

de mirarme el dolor como quien ve mandarinas y ciruelas de cristales

Para suponer ofrendas al sol

tendría que curar el herrumbre de viejos vestidos

y quitarme las hormigas que se cuelgan de la piel como alfileres brillantes

y quitarme tanta hierba

y tanto óxido

Para suponer ofrendas al sol

tendría que encender la lámpara

y esperar que la luz corra y se trepe como gato en las paredes

tendría que encender la lámpara

tendría que encender la lámpara

y luego

jugar a las ofrendas.

 

 

Desde el tren

 

Hoy descubrí que los peces se ahogan en la ropa mojada

que París es un caracol

que los castillos amarillos existen al sur

que las llegadas de los trenes producen un cierto espasmo

una leve y monstruosa saliva en los ojos

 

Descubrí calles que se creen arañas

las hijas del sol en las hojas de otoño

palomas sin miedo a los pies

 

He visto un río sin pliegues

no se parece a los otros

He visto trenes abalanzarse

sobre tanta gente como serpientes

una piedra mítica

la mitad de un arco iris

 

Descubrí que los paraguas se extravían para convertirse en fantasmas

que algunos peces han escogido una rara forma de morir

Una ciudad de ecos

de rayuelas

de parques musicales

y castillos de agua

Un macabro baile de campanas en una sola calle

Descubrí que las estaciones de trenes producen ansiedad

Allí fue imposible imaginarme el amor

Descubrí que los trenes son egoístas

no les interesa conocer a nadie

Descubrí que los molinos de viento se reúnen en algún lugar del mundo

para hablar del viento

He visto la luna como una gota de agua

cayendo sobre el río

globos que se convierten en peces

Papeles anaranjados como cielos

carruseles dorados

ciudades a donde llegan los objetos perdidos

Hoy descubrí que prefiero aquellos trenes antiguos

Que nadie vendrá a borrar la sombra

la cicatriz del viento

Descubrí

cómo salvar peces en la ropa mojada.

 

 

Hija de los peces

 

Hija de los mangos

 

has venido a recoger los muertos

has venido a recoger la gaita

No insistas en curar esta ciudad

la gente se cubre de tierra para luego limpiarse

y no pasa nada

 

Hija del maíz sol

 

es tan doloroso mantener los ojos abiertos

sostener esta masa de carne sobre los huesos

Hija de los metales

 

he encontrado telarañas en las manos y una lágrima vieja

una lágrima de aquel noviembre en mi oído izquierdo

 

todo es por esa mala costumbre de llorar boca arriba

Hija de la nada

allí está la gaita

Hija de los sueños

no llueve es sólo el sudor de Pan Gu

 

o tal vez los cabellos de la diosa Aditi cansados de parir ríos condenados

allí está la gaita

Hija de los peces

la encontré sin sus labios de plumas

 

su cuerpo de madera es una calle de cicatrices

 

Allí está la gaita

ni el dios Pan podrá salvarla

Me mira

y

ahora

 

es una gaita sin palabras

 

Hija de las aguas

 

la sueño como el pez heroico de la India

y

pienso en aquel mito chino

en donde el agua y la sangre nacen de un huevo negro

 

Hija de los metales

él desconoce la ira de las seis de la tarde

Las agujas hirvientes del mediodía

Dios de la luz

él no sabe que la gaita ha muerto

 

La gaita es un cuerpo de cenizas que danza el baile de la nada

danza para ti

 

Hija de los peces

 

que has venido a recoger los muertos.

 

 

El patio

 

No hay hormigas

No hay hormigas

El patio está enfermo

No hay hormigas

No soportaron los insectos de la fiebre

No soportaron ver al patio tomando la luz

de la tarde como jarabe

El patio está enfermo

Lo sé

¿Pero a dónde van los patios cuando mueren?

¿A dónde irá mi patio cuando muera?

¿Cómo nombraré su muerte?

¿Cómo invitaré a sus rezos?

El patio está enfermo

Lo sé

y no hay hormigas

No hay hormigas

que sostengan su cuerpo cuando caiga.

 

 

Acuario

 

Entro al acuario

El caracol se abre para dejarse penetrar

Algunos peces incrustan sus ojos a los vidrios

y a los solares abiertos para el sol

Veo de cerca peces rojos de tanto lápiz labial

peces con las bocas llenas de sudor

peces muertos

muertos de la risa

muertos del hambre

Aquí van peces viejos

peces que se van a tragar otros peces

peces que se creen pájaros

peces que no se creen nada

peces que no abren sus ojos por pura pereza

lagañosos de espíritu

con la saliva oxidada

peces del mar

del río

de la tierra

peces de las calles

peces de motel

peces que duermen para no verse morir

peces aburridos

que se van escupiendo

que inauguran monumentos por no tener nada que hacer

Aquí van peces que no se inventan nada

peces que se echan telas encima para no morirse de frío

y otros simplemente para posar de bien vestidos

peces que no hablan o que hablan mucho para decir

poco

peces que ladran que huelen muy mal por tanto perfume

peces que tocan tambor

y balbucean con la gaita

peces que van a la fiesta

a los entierros

a la rutina

peces que se enteran y otros que no se dan ni por

enterados

peces que siembran cuchillos en las espaldas

Desde aquí se ven pasar esos peces que han comprado

acuarios

para evitar revolcarse en los sudores de otros

para morirse solos en su propia mugre

para presumir la estupidez o simplemente porque se les

da la gana

peces que se quejan y nadie escucha

peces insoportables

vendidos

que se dejan seducir por la carnada

peces que bostezan para tragarse el mundo y sólo se

tragan una mosca

Aquí y en las calles se ven pasar peces de diarios con

malos olores en las manos por escribir tantas mentiras o

medias verdades

peces perdidos en este acuario sin agua

en esta ciudad de tierra

tan dolorosa

sobreviviente a silencios

a escombros

peces esperando que los dejen dignamente en algún

lugar

que entran al acuario para morir un poco

Aquí van peces

y peces

y más peces

perdidos

enredados

muertos

muertos de la risa

muertos del hambre

muertos del miedo

en este autobús sin alma.

 

 

Tierras de ajonjolí

 

Mira que es triste dejar caer un globo

Mira que el abismo se oculta entre las hojas

Mira que las sombras se atrapan como moscas

Mira el río

Mira las calles sin nombres que se dejan nombrar

Mira que podría recoger olivos

ojos de aceitunas

tierras de ajonjolí

Mira las luces de bengala

Mira que hay lugares donde los espejos se tejen

donde los peces lloran a los globos que mueren

Mira esas lágrimas de trigo a luz del sol

Mira que los rayos a veces retoñan y

suelen incrustarse como lámparas afiladas

como la última punzada de la aguja

Mira los tambores

Mira el mar cuando se recoge

Mira el temblor de los peces al llegar a la orilla

Mira los árboles soltando restos de la lluvia

Mira los cementerios en las oficinas

Mira el río

No es el río

Es un fantasma

La ciudad lo mató

mira los trapos extraviados entre la espesura de las calles

Mira el horror de sus abrazos

El filo de sus halagos

Mira la ciudad

Es un fantasma

Esos trapos la mataron

Mira

no dejes caer el globo

Mira que es triste

Mira que duele

La ciudad es un fantasma.

 

 

El último gesto del pez

 

¿Y quién eres?

El último gesto del pez

Una sílaba que nadie usa

Las sobras de un abrazo

Un circo con ciegos trapecistas

La mueca del payaso

Un calendario de cuerda

Un puñado de alfileres

Una jaula para hormigas amarillas

Un pez que llegó a morir lejos del mar

¿Y tú quién eres?

El mar que vino a ver cómo mueren sus peces.


Volver